En un mundo empresarial cada vez más conectado y expuesto, la confianza y la transparencia son mucho más que valores: son la base de relaciones duraderas con clientes, colaboradores y comunidades. En Chile, esta mirada ética ha tomado aún más fuerza gracias a la Ley 21.595 sobre delitos económicos, que refuerza la Ley 20.393, estableciendo nuevas exigencias para prevenir, detectar y sancionar conductas que puedan dañar a las organizaciones y a la sociedad.
Uno de los elementos centrales de esta regulación es la existencia de canales seguros de denuncia, conocidos como botones de denuncia.
¿Qué es un botón de denuncia y por qué importa tanto?
Imagina un espacio seguro donde cualquier persona —sea trabajador, proveedor o incluso un tercero— pueda levantar una alerta cuando detecta algo que no está bien. Eso es, en esencia, un botón de denuncia: un canal digital que permite reportar conductas indebidas o posibles delitos de forma confidencial y, si se desea, anónima.
Tenerlo no solo cumple con la ley, sino que también envía un mensaje claro: en esta empresa las malas prácticas no tienen cabida y la voz de las personas sí importa.
El respaldo legal
- Ley 20.393 (2009): introdujo la responsabilidad penal de las empresas y exigió que el Modelo de Prevención de Delitos (MPD) incluyera un sistema para reportar ilícitos.
- Ley 21.595 (2023): amplió la lista de delitos y reforzó la necesidad de que estos canales sean accesibles, seguros y auditables, garantizando protección a quien denuncia.
La ley no obliga a que sea literalmente un botón, pero sí a que exista un mecanismo visible, fácil de usar y confiable, lo que ha hecho que muchas organizaciones lo integren en sus páginas web e intranets.
Nuestro compromiso en Empresas Integra
En Empresas Integra creemos que la integridad no se declara, se practica. Por eso, contamos con un canal de denuncias seguro, confidencial y abierto a todas las personas que se relacionan con nosotros.
Este mecanismo forma parte de nuestro Modelo de Prevención de Delitos, diseñado para cumplir con las exigencias legales y, sobre todo, para cuidar lo más importante: la confianza.




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